Los retos a los que la humanidad se encuentra

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Los retos a los que la humanidad se encuentra

Mensaje por Admin el Miér Ene 07, 2009 1:40 am

Amados hermanos,

En esta ocasión deseo hablarles desde una
perspectiva global acerca de los retos a los que la humanidad se
enfrenta y después, partiendo de esta visión, plantearles las
posibilidades para que cada uno, desde su propia perspectiva
individual establezca criterios que en su conjunto resulten en
acciones decisivas como organización de educación espiritual. Y me
gustaría iniciar clasificando estos desafíos mundiales en tres muy
claros niveles.

El primero de ellos, el mundo físico, el mundo de las formas. No es
difícil entender que el hombre padece de una crisis de distribución
de recursos materiales. Está claro que los contrastes entre los
países ricos y los pobres, entre las sociedades prósperas y las
comunidades marginadas existen océanos de distancia y esta inequidad
en la distribución de la riqueza produce hambres, enfermedades y por
supuesto, produce odio, lo que se traduce en una ausencia de paz.

Por otra parte, la civilización moderna ha venido creciendo ignorando
las necesidades de la madre tierra. Algunos puntos del planeta se han
convertido en focos de infección, de contaminación de la madre
naturaleza, y es natural, que como todo organismo viviente que cuenta
con sus propios sistemas de defensa, la naturaleza reaccione buscando
de alguna forma sanar las heridas que el hombre está infligiendo en
ella. De ahí se derivan los incendios que purifican el suelo y
renuevan ecosistemas completos. Los cambios en las composiciones
atmosféricas que permiten un mayor ingreso de energía solar,
transformando las temperaturas en los polos y alterando las
corrientes marítimas que son quienes equilibran el clima mundial. Los
cambios en el clima se traducirán eventualmente en cambios en los
usos que el hombre viene dando al subsuelo, trayendo a mediano plazo
la curación de las heridas que la naturaleza sufre.

El hombre se hace daño a sí mismo y se lo hace a la naturaleza, la
civilización ha crecido desproporcionadamente en sus recursos
tecnológicos, y no lo ha hecho en sus aspectos éticos, por lo cual se
asemejan a una manada de caballos desbocados, que sin una dirección
inteligente pueden precipitarse en el primer barranco que encuentren.

Pasamos ahora a un segundo nivel. El mundo de las emociones, el plano
emocional del hombre. Aquí, el ser humano ha venido cambiando
igualmente bajo el influjo de la tecnología. La televisión y el cine,
constituyen vectores de propagación de la moral y la ética de un
grupo reducido de seres humanos que tienen el poder para propagar su
visión de la vida. En este sentido lo que se observa, es que esos
grupos con el poder económico y el poder de las comunicaciones están
exportando su forma de vivir a un sinnúmero de sociedades que
empezarán a asimilarlas con un resultado fácilmente predecible. La
moral se está homogenizando y produce reacciones, principalmente
entre aquellas comunidades con ideologías radicales.

El choque cultural produce inevitablemente reacciones. El
fundamentalismo que ha dado lugar a la aparición del terrorismo, no
es otra cosa que una reacción que ciertas comunidades ofrecen en
respuesta a esta colonización moral, ética y cultural que los grupos
poderosos están intentando imponer en el mundo.

La guerra es el resultado de culturas ideológicas, creencias
contrarias y diferencias culturales que se vuelven violentas al verse
imposibilitadas de defenderse e ignoradas en su acción, por aquellos
que promueven la propagación de su forma de vivir.

Sistemas ideológicos como el de la democracia o el capitalismo, son
el fruto de sociedades que han alcanzado cierto estado cultural, pero
esos frutos puestos en la mesa de aquellos que no tienen las mentes
entrenadas para asimilarlas, no hacen sino volverlos campos de
cultivos ideales para que la corrupción y demás enfermedades sociales
aparezcan.

Los líderes mundiales que promueven sistemas ideológicos sin atender
a la madurez espiritual de un pueblo, se parecen a aquellos que
pretenden cambiar la alimentación de todos los seres, sin entender
que para que sea nutritiva requiere de una flora y fauna intestinal
adecuada. Sin embargo, ni la democracia, ni el capitalismo han sido
una respuesta adecuada a las necesidades de la sociedad, el hombre
sigue en búsqueda de nuevos horizontes que permitan a todos los
países del mundo establecer una convivencia armónica, entrever un
mejor mundo en el mañana.

Los pueblos que han venido evolucionando redefiniendo los paradigmas,
atreviéndose a los cambios, ensayando nuevas formas de autogobierno,
han logrado que su sociedad pueda expresarse libremente dentro de un
marco de justicia y de valores morales compartidos. Esas son las
sociedades de las que hay que aprender. Sociedades que han sabido
superar sus enfermedades, sus vicios, que han aprendido a convivir a
pesar de las diferencias, éticas, religiosas e incluso del lenguaje.

Hace tiempo anunciamos que los países como forma política que la
humanidad había desarrollado para permitir su evolución social,
estaba siendo superada por otro tipo de comunidades que gracias al
internet y a los medios de comunicación moderna se habían
autoidentificado y empezaban a reunirse en torno a ideales y valores
compartidos. Esto que fue anunciado, cada vez está más cerca, y la
comunidad europea por una parte, los bloques de países orientales por
otro, y ciertos tratados que enlazan comunidades, organizaciones
educativas, o incluso, unen a los grupos marginados, están ahora
cobrando mayor fuerza, reclamando un lugar, un reconocimiento en el
mosaico mundial y provocando cambios en las legislaciones de los
diferentes países y foros mundiales. Las ONG, las cortes
internacionales y los grandes consorcios industriales que mantienen
una ética ecológica, están colocando la nota que en el futuro guiará
a la humanidad.

El desafío que el hombre enfrenta en este plano, corresponde a
encontrar la forma de canalizar adecuadamente las emociones que
generan los grupos marginados y las ambiciones globalizadoras de los
grupos poderosos. La comprensión de estos dos grandes extremos de la
sociedad humana acerca de la realidad espiritual del hombre, tal vez
constituya la solución, el puente que acerque a estos seres humanos
que se observan unos a los otros como si fueran diferentes y ajenos
en un mundo donde inevitablemente todos somos vecinos.

Esto nos lleva a entender correctamente el desafío en el tercer
nivel, en el mundo espiritual humano, en este mundo donde los valores
del espíritu permanecen detrás de las bambalinas, inspirando a unos a
promover su expansión, inspirando a otros a luchar para evitar que el
demonio se apodere del mundo. El reto consiste en escuchar la
verdadera voz del espíritu. Esa que habla más allá de los fanatismos
religiosos y más allá de esos sentimientos mesiánicos que sienten
algunos líderes y que los lleva a pensar que sólo ellos tienen la
solución a los problemas del mundo.

El espíritu del hombre es uno solo, indiferente, el espíritu es una
chispa que anima a cada ser humano del planeta, chispa que no tiene
sexo, no tiene educación, no tiene características que la hagan
distinta a las demás chispas de los demás seres humanos. Las
etiquetas, las máscaras, las diferencias, aparecen después de que la
luz proveniente de esa chispa espiritual ha pasado por los filtros de
la personalidad humana.

Todo ser humano manifestándose en la tierra, no es sino una hoja más
del único y mismo gran árbol de la humanidad. El que una rama
pretenda luchar contra otra, siendo ambas hijas del mismo árbol, es
más que ridículo, es un fiel reflejo de la ingenuidad humana, de la
incapacidad de poder percibir la realidad espiritual.

Ante este breve panorama de los retos que enfrenta la humanidad,
podemos plantear una serie de acciones para que cada uno de ustedes
en su interno, pueda decidir lo que hará en torno a esta necesidad
mundial.

Primero.- Como miembros de una raza humana con grandes necesidades,
cada uno puede elegir sumarse a la solución en lugar de ser parte del
problema.

Segundo.- Reconociendo la naturaleza de las emociones. El ser humano
que es consciente de que las emociones son energías en movimiento que
trascienden la esfera de su acción y se difunden formando una
atmósfera psíquica en el planeta, puede voluntariamente convertirse
en un diapasón vibrando permanentemente en equilibrio armónico con la
naturaleza.

Tercero.- Conscientes de la realidad espiritual y de la realidad de
todas las chispas humanas, conscientes de que esas chispas
constituyen la manifestación perfecta de Dios en la tierra, el ser
humano puede iniciar su propia cruzada en pos de una sociedad guiada
por los valores espirituales, una sociedad que busca que la armonía
impere en las relaciones humanas, que concede derechos igualitarios a
todos los seres humanos, que reclama la posibilidad de ser escuchada
y que sus opiniones sean incluidas en las grandes decisiones
mundiales.

Un ser humano que se autoempodera en virtud de la conciencia que
tiene al saberse hijo de Dios y por tanto, dueño y señor de este
rincón del universo. Ejercer la autoridad espiritual, respetando las
de sus semejantes, permitirá al hombre establecer la semilla del
reino de Dios en la tierra.

Hasta aquí mis palabras, que el Padre guíe sus corazones
Que el amor del Padre los ilumine a todos, que así sea.

Oro*Mu

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